jueves, 30 de agosto de 2007

((( Explosions in the sky )))

Mirá cuando nos llegue la supuesta calma y nos encontremos los dos por fin solos, mirándonos y sintiéndonos hasta los huesos, observando algún atardecer de esos que solo compartíamos por fotos; o dentro de tu auto estacionado frente al mar mientras las luces de la ciudad parecen tan lejanas.
Vamos a sentir que estábamos predestinados a terminar así, inevitablemente unidos y juntos, después de haber derribado todos los obstáculos, después de que dejaras de lado tu armadura y yo desatara mis nudos.

Entonces vas a acercarte a mi boca, te vas a detener al borde de mis labios y me vas a decir cuánto querías que esto pasara. Nuestras imaginaciones nunca se van a callar y nos vamos a inventar infinidad de personajes para seguir creando fantasías, encuentros y desencuentros, vamos a jugar a desearnos, a tentarnos, a morirnos de ganas, a evitarnos hasta volver a sentir la locura y el vértigo de aquellos días en que todo era incertidumbre, indecisión y conflicto.

Los dos sabemos que nosotros nos alimentamos del conflicto, que vivimos eligiendo los caminos más complicados, que aún cuando es primavera tenemos ese aire otoñal que vuelve nuestras miradas tristes. Somos melancolía y muchas veces vemos el mundo en tonos grises.
Nunca le dimos la espalda a la ambigüedad que nos juntó. Pero cuando se aproxima el momento, explotamos de felicidad, estallamos en el cielo azul, azul como vos y vemos luces rojas, rojas como yo. El universo se achica y todo es violeta.


La intensidad tiñe un instante y lo suspende en coordenadas ajenas al tiempo y espacio real para estremecer nuestros cuerpos que vibran mientras ahogamos un grito y soltamos un gemido con aire de suspiro.
Con los ojos alucinados nos miramos, clavamos nuestras pupilas el uno en el otro. Nuestras miradas son como puñales que nos hundimos cruelmente por debajo de nuestros párpados pero ese dolor es dulce y placentero.

El magnetismo de nuestros cuerpos produce electricidad, nos fundimos, borramos los límites de la piel y sentimos correr la sangre por las venas a un ritmo frenético. El aliento agitado y ensordecedor nos transporta a otra

dimensión mientras tus manos me agarran con fuerza, como si nunca más me fueras a soltar.
Yo soy tuya, soy tuya y vos sabés que no quisiera estar en otro lado que no fueran tus brazos, no quisiera sentir otra voz en mi oido que no fuera la tuya susurrándome despacio, confesándome amor y lujuria.

Vida y muerte coexisten en nosotros, nos habitan todos los extremos. Nuestra existencia transcurre en un eterno baile que nos arrastra violentamente de un lado para el otro envueltos en vapores como si estuviéramos en pleno ritual o trance.
Experimentamos todas las sensaciones, nuestros sentidos están agudizados, percibimos con una tonalidad siempre más fuerte, nuestras emociones son como torbellinos irrefrenables.. por eso todo en nosotros es vértigo y éxtasis.

domingo, 26 de agosto de 2007

:: Escenas entre fantasmas ::


I.



Tocó la puerta con tres golpes secos. Sus pasos al lado de la ventana ya habían alertado a mis sentidos de su presencia. Vino sin que lo llamara, sabía que lo estaba esperando.
Tomamos un café sentados en el enorme sillón de cuero negro que viste mi living. Su mirada parecía extraviada, seguramente paseaba por las calles de su ciudad en los laberintos de sus pensamientos. Cada tanto fijaba sus pupilas en las mías y compartíamos un silencio. Las horas pasaban, el café se transformó en licor y el sillón en alfombra. Me contó contó cómo transcurría su vida desde la mañana hasta la vuelta a casa por las noches, sin temblores, ni movimiento, ni exaltación. Me confesó que tan cansado estaba de la tranquilidad que a veces necesitaba morir, para volver a nacer. Era un artista, un escritor a escondidas y un apasionado de la música. Desciframos enigmas, desatamos nudos, deshicimos encrucijadas. El relato de su vida se hizo historia en mi memoria. Después de la sorpresa nos despedimos. Nunca más volvió.



II.


No volvió porque su llegada ya traía el adiós para siempre.
Era la condición necesaria para dejar el sobretodo en el sillón y desarmar el equipaje en la alfombra. De otra manera, el café que tanto le gustaba no se hubiera deslizado por sus labios, ni hubiera recorrido su garganta para transformarse en licor.

Dentro de su valija traía algunos de sus libros, le pedí que me regalara uno con una dedicatoria y me respondió que no podía. Parecía tranquilo pero sus manos jugaban incesantemente con cualquier cosa que estuviera a su alcance. Se tenía que ir de la ciudad, necesitaba anonimato, total y absoluto desconocimiento de su pasado. Se mudaba para un pueblo con coordenadas secretas. No podía dejar rastros, no podía dejarme su libro. Me dejó en cambio, mucho más que su tinta desparramada en simple papel.




(((      Primeras escenas de mi fantasía de invierno gris.
La fantasía se terminó cuando se cruzó con la realidad.
Mentira.      )))




III.


Fue una suerte de premonición. Ahora lo sé. Cuando empecé a relatar las escenas entre fantasmas no había ningún vestigio de realidad. Era todo pura ficción, producto de una imaginación exacerbada.
Es cierto que fue él quien desató esos pensamientos. Al principio de forma sutil, de manera indirecta, con unas pocas palabras que decían más con lo que evocaban que con lo que comunicaban en sí.
Más tarde abandonó la sutileza y se transformó en un huracán. Avasallante y arrollador. La fantasía comenzó a crearse entre dos, un estallido de palabras retroalimentándose vertiginosamente fueron abriendo horizontes inesperados.
Inventaron un universo aparte, un submundo secreto, una dimensión lejana a la realidad que impregnaba sus días.
No era un escape, eran látigos que golpeaban cada vez más fuerte. El dolor infringido era, sin embargo, dulce y placentero. La ambigüedad se adueñaba de cada rincón de ese nuevo mundo inventado.



IV.


Fue una mañana de julio. El frío hacía doler los huesos, el aire helado congelaba los pulmones. Al despertar ya estaban bajo los efectos del encantamiento. Fue simultáneo... pero ni lo sospechaban.

Él abrió los ojos y la primera imagen que inauguró su día fue la de ella, imagen que no conocía pero podía inventar, como si se tratara de componer una canción o de pintar un cuadro. Eligió las notas y los colores, los ritmos y las intensidades, la melodía sonaba en su cabeza y las figuras iban apareciendo en el lienzo, dibujándose lentamente, trazando líneas y formas difusas que iban adquiriendo cada más más nitidez ante sus brillosos ojos. Ésta vez el invento no iba a superar al inventor, iba a destruirlo.

Ella se sobresaltó con el ruido del despertador. La invadió la sensación de que la habían sacado de otra realidad. Fueron unos segundos de confusión y se dio cuenta que cuando sonó la alarma estaba soñando. Estaba soñando con él. Intentó retener el contenido del sueño pero después de lavarse los dientes la censura ya se lo había llevado. Ese día la persiguió la intriga de no saber qué había soñado junto con la certeza de que su nuevo visitante onírico, había sido él. No recordaba cómo lucía la noche anterior, solo había quedado en su memoria, el brillo de sus ojos.

Estaban condenados... pero ni lo sospechaban.

* Blue Boy *

Son tantas las ideas, cosas, fantasías o como quieran ustedes llamarle que se le pasaban por la cabeza que cuesta encontrar un orden, es difícil imponer el orden en medio del caos. Ella era un caos, una tormenta desatada por un suspiro.

Él era un quiebre en sus días y por eso venía inexorablemente lleno de contradicciones. Ella quería jugar con él y no sabía como dejarlo en el plano de lo inmaterial.
No quería cruzarse con él porque lo deseaba, ahí está la verdad... y eso la llenaba de miedo. Era el deseo por una persona que ella misma inventaba y que a la vez andaba caminando por la calle, con toda su corporalidad.

Su sensibilidad para el arte, su melancolía, su intensidad, su poder sobre las palabras, su voz en aquella canción, su brutal sinceridad, su cierto aire misterioso e intrigante y también sus cambios repentinos y hasta violentos de humor, su agresividad y su desilusión de todo... la atraían hacía él, ejerciendo un magnetismo demasiado fuerte sobre ella y por eso le bajó las barreras, le dejó infringir todos los límites y le dio un lugar en sus pensamientos.
Él era una mezcla apasionante de ideales de mentira y de verdad. Era una posibilidad abierta a ocupar cierto lugar que el imaginario había construido hacía mucho tiempo atrás.

A veces ella deseaba que fuera solo un personaje más de sus cuentos, pero a los personajes los podía manejar como marionetas a su gusto, a él no. Él se escurría de sus manos huidizamente, se movía inquieto sin importar lo que se llevara por delante o lo que dejara atrás. De vez en cuando hasta se ponía en posición de ataque y la bombardeaba destructivamente. Hasta en la destrucción se puede encontrar placer.

A ella le generaba tanta ambigüedad que por momentos quería eliminarlo con un movimiento fulminante y por otro lado, la invadía la ternura y le daban ganas de cuidarlo y protegerlo. Sus ganas de matarlo se traducirían en taparle la boca de un beso ante el exceso de palabras caprichosas, ambiciosas y peleadoras.

Lo bueno (o tal vez lo malo) de los inventos es que son creaciones propias y como ella lo inventaba cada vez que lo pensaba, él era perfecto... perfecto hasta en sus defectos.

Perturbador era la palabra que mejor lo definía. A él o a la imagen que ella tenía de él, la distancia entre una y otra es incierta y así permanecerá.
Él jugaba con la tentación y el deseo, dibujando escenas inexistentes en la imaginación de ella que sucumbía fácilmente ante los encantamientos de él.

Ella se sentía como si estuviera al borde del abismo, invadida por el pánico que le generaba el vacío... esperando que él la empujara y se tirara con ella o que simplemente desapareciera para siempre.

~ Niebla por tu ventana ~

Entra la luz por la ventana, luz que ya no se cristaliza en rayos de sol sino en sombras grises. Despertarse no es dejar de soñar, es cambiar el contenido. Sentirte. La mañana viene con espesa neblina, a aclarar la visión. Pasos seguros entre la confusión de esos vapores condensados en frío. Hoy el frío no me duele. Me sobran los motivos, me faltan razones, me alcanzan mis argumentos, me concentro en el instante. Ese instante en que choco con tu presencia, me cruzo con tus ojos, me confundo con tus límites y se me abren horizontes, por encima de la neblina congelada.




waking up without you it's like drinking from an empty cup


*Viejos Archivos*

:: And it was all yellow ::

Hace unos días atrás me desperté y me di cuenta de que ya no sentía más. Me olvidé cómo era, solo tengo un vago recuerdo y se vé cada vez más borroso. Ahora soy de cartón o mejor de hielo. Fría. Ningún calor me puede derretir.
No perdí totalmente mis sentidos pero están congelados, como si alguien los hubiera puesto en pausa. No percibo más el mundo, no recibo estímulos del exterior. Hermética, clausurada, impenetrable.
Acariciás con el filo de tu navaja mi brazo y no siento el frío del metal, deslizás y presionás, la sangre no corre. Estoy vacía.
Necesito encontrarme con un felino de ojos brillantes que hinque sus colmillos en mi, me clave sus garras y me desgarre la piel.



Sillón amarillo - Asociaciones Libres
infiel - felino - hielo - piel - (in)feliz